UN ASALTO NO TIPIFICADO

No todos los delitos son ejecutados bajo el mismo patrón. Hay uno que quizás no esté claramente tipificado y sería oportuno que las autoridades competentes tomaran cartas en el asunto. Y me refiero a la práctica médica que trasciende las fronteras de lo ético para adentrarse en un mercantilismo descarado que podría caer en la categoría de Secuestro o Asalto Express.
En nuestro país la regulación de los servicios de salud los rige la Norma Oficial Mexicana NOM 206-SSA1-2002 teniendo como eje rector el Sistema Nacional de Salud, cuya función principal es garantizar la prestación de Servicios de Salud a la población que lo demande.
Dicha norma establece: “para que la atención médica se proporcione con calidad, eficiencia y equidad, es necesario que las instituciones de salud de los sectores público, social o privado cumplan con los requisitos necesarios para el funcionamiento correcto de los servicios”.
Desgraciadamente pocos mexicanos conocen de qué se trata y a que tiene derecho un paciente cuando ingresa a un servicio de salud público o privado y en peores desventajas se encuentra aquel paciente extranjero que tiene la desgracia de caer en manos de doctores o nosocomios poco escrupulosos.
El problema no es nuevo en Vallarta. Pero parece haberse recrudecido con el devenir del tiempo. Hace 17 años un amigo llegó solicitando le suministraran prodolina para arrojar un piedra como lo había hecho antes en el DF.
Al entrar al pasillo de urgencias, dos de los doctores comentaban “a este cuate solo le estamos poniendo suero glucosado, en unas horas no soportará el dolor pedirá a gritos lo operemos y entonces entramos tú y yo”.
Horrorizada aventé una tarjeta de crédito en la recepción, le arranqué el suero del brazo y saqué violentamente a mi amigo que por fortuna trabajaba en Aeroméxico y lo pudimos enviar inmediatamente al DF donde arrojó la piedra sin mayor problema.
Otro caso de abuso se dio con un pro de tenis que había jugado a rayo del sol durante 4 horas, llegó a urgencias de un hospital solicitando lo hidrataran con suero. Al término de cuatro horas le sacaron una cuenta de 5 mil pesos que no tuvo más remedio que pagar para que lo dejaran salir.
También se supo de una recepcionista de hospital que renunció porque no quería ser cómplice de cobros excesivos en las cuentas de los pacientes.
Narraciones diversas son conocidas como aquél que se le ocurrió ingresar a un servicio de urgencias para tomarse la presión. Por una lectura ligeramente alta de 80-159 lo tuvieron “preso” varias horas hasta que lograron sacarle 3,600 pesos, argumentando un montón de cosas y medicamentos para estabilizarlo.
En los corrillos del mundo médico se sabe que muchos nosocomios piden cuotas mínimas de ingreso de internos y algunos doctores han perdido su derecho a ejercer en ellos o hacer guardias porque no internan a un mínimo de pacientes, lo requieran o no.
El caso de los extranjeros asaltados es aún peor. Se les cobran cuotas hasta tres tantos más de lo debido. Los conserjes de algunos hoteles y jefes de ambulancias reciben comisiones para “acarrear” enfermos a tal o cual hospital, aun cuando el paciente solo tenga una pequeña diarrea o malestar estomacal.
El fin de semana supe de alguien que se fue a checar al hospital para ver si traía una úlcera gástrica o un problema de hemorroides. Llevó sus muestras y esperaba los resultados. La tuvieron secuestrada y le dijeron que mientras tanto tendrían que hospitalizarla aunque sus signos vitales salieron perfectos. Le prometieron que no le cobrarían hospitalización mientras salían los resultados.
Pensando aplicarían la definición 4.2 de la Norma Mexicana sobre la cama no censable que se asigna al usuario en forma transitoria como apoyo a su diagnóstico, aceptó la insistencia de subirla a una habitación.
A las ocho de la noche llegó el gastro y dijo esta persona no tiene nada, las cruces de sangre son de otro origen, le dio una pomada para las hemorroides y la dio de alta.
En la caja, por menos de cinco horas de hospital, la cuenta era arriba de 6 mil pesos, incluido el cobro de una bata de 1360 pesos que jamás usó y otro tanto por el cuarto, sin contar los honorarios del doctor que ni siquiera estaban incluidos.
Acaso salubridad no tiene conocimiento de estos abusos o secuestros express que aplican para los de aquí y los de allá.
Y vaya infortunio para los turistas que no tienen apoyo de los expertos locales en servicios de salud, pues sufren continuamente de estos abusos a los que nadie parece querer controlar o regular.
+ Wexico http://noticias.wexico.com/salud/24oct2011/un-asalto-no-tipificado.htm
No cree usted que esta es otra forma de asalto no tipificado, que no sólo afecta los bolsillos de la gente sino también la imagen de la ciudad, o ¿cómo la ve?
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