Tontos pero no rateros

Después de la gran inauguración del Hospital Municipal de Torreón, en la que ofrecería en su primera fase consulta externa, en medicina general, pediatría, ginecología, odontología, acupuntura y terapia psicológica, al parecer todo marchaba de maravillas porque cubría las primeras necesidades de salud para los torreonenses.
En la ceremonia fue acompañado entre varios funcionarios municipales, por el acalde Eduardo Olmos Castro y su esposa Claudia Morales de Olmos, e hicieron su respectivo ritual con un discurso para posteriormente cortar el listón.
Pero detrás de ese listón, muy pocas personas saben la historia que pone en peligro la integridad del Hospital Municipal; exhibiendo la "eficacia" del departamento jurídico municipal, y así como la aprobación del Cabildo para la compra de ese bien inmueble que anteriormente funcionaba como una clínica particular que por razones desconocidas dejó de ser negocio funcional.
Se hicieron las gestiones y papeleo necesario para poder hacer ahí lo que hoy se conoce como el Hospital Municipal de Torreón, y todo había marchado muy bien desde su inauguración en diciembre del año pasado, y con toda la buena voluntad y buena fe de hacer de ese centro médico la huella que marcara la administración de Olmos, como el sello social de su período como presidente municipal de Torreón.
La adquisición de la clínica por parte del Municipio fue una operación hecha por 46 millones de pesos, de los cuales ya pagaron 20 al "propietario" del inmueble, Luis Alberto Ríos Quintana, quedando varado el restante para que la escrituración quede a nombre del Municipio.
Sin embargo la historia que guarda ese viejo inmueble conocido para los laguneros como la Clínica Torreón, es que se encontraba dentro de un listado del Servicio de Administración y Enajenación de Bienes (SAE).
Una empresa de México que se dedica a atender asuntos legales, y dentro de su variedad de funciones también se encarga de recuperar aquellos bienes inmuebles que se encuentra en subasta en la SAE, o de propiedades que son incautadas por la Secretaría de Hacienda por los morosos de sus obligaciones fiscales.
Dentro de un listado de recuperación de cartera, casualmente se encontraba el edificio Clínica Torreón; adquiriéndolo el corporativo de la ciudad de México sin tener conocimiento que ya estaba funcionado como el Hospital Municipal de Torreón, pero tampoco sabían que ya se habían pagado 20 millones de pesos a un supuesto propietario del viejo inmueble, Luis Alberto Ríos Quintana.
Después de una exhaustiva investigación realizada en la ciudad de Torreón por el representante legal del corporativo de la ciudad de México, el Lic. Antonio Yun Gálvez, se encontró con inconsistencias en el Registro Público de la Propiedad de la ciudad de Torreón, así como en el Registro Estatal.
Después de varios meses de pláticas con el departamento jurídico de la Presidencia Municipal, el secretario del Ayuntamiento, Miguel Mery Ayup, en Contraloría y con el tesorero, Pablo Chávez Rossique, todos ellos le dan la razón a Antonio Yun. Sin embargo nadie le resuelve y sus intentos de hablar con el edil Eduardo Olmos han fracasado, sin encontrar una fecha precisa que le den por saturación de agenda.
No siendo un abogado deshumanizado, Antonio Yun Gálvez ha tenido mucha paciencia para no hacer una demanda, porque sabe de antemano que el mayor daño sería para la ciudadanía, porque en automático el Hospital Municipal de Torreón entraría en un litigio escandaloso, donde la justicia le tocará señalar culpabilidad a funcionarios altos del Municipio, a trabajadores del Registro Público de la Propiedad de la localidad y Estatal.
La súper estrategia del Departamento Jurídico Municipal ha sido varias reuniones con el "propietario", Luis Alberto Ríos Quintana, quien fue el que vendió el inmueble al Ayuntamiento para que firme las escrituras de la propiedad; con la reserva de dominio y tener así un pretexto de recisión de contrato por encontrar anomalías durante el proceso de la operación comercial de la vieja Clínica Torreón, pero todos los intentos por parte del Ayuntamiento han fracasado para que esto suceda.
Todo este proceso lento para resolverle a Antonio Yun lo están haciendo para salvaguardar la imagen ante la gente y posible desconocimiento del edil que encabeza esa ciudad para que no se den cuenta que hicieron una malversación y para que cuando salga a la luz pública, tener de inmediato la respuesta: "ya estamos haciendo algo al respecto".
Dentro del argot de abogados a esto se le llama "prefiero aparecer como tonto y no como ratero". Este problema es como querer tapar el sol con un dedo y si tan sólo escuchara Lalo Olmos la propuesta de Antonio Yun, sería más rápido y fácil para el Ayuntamiento tener las escrituras a su nombre.
+ Wexico http://noticias.wexico.com/editorial/17ago2011/tontos-pero-no-rateros.htm
Por lo pronto el día de ayer Antonio Yun ya metió un exhorto para que se dé por recibida la propiedad, y posiblemente en esta misma semana se podría esperar la acción legal por parte del corporativo de México, perjudicando a muchos ciudadanos, más que la imagen del buen desempeño del jurídico del Municipio, así como la decisión del Xabildo por la autorización de la compra a un presunto estafador, pero eso ya le corresponderá a la ley para lo señale como tal.
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